No fue una emboscada.
No fue una traición.
Fue una orden.
Dante recordaba la noche con precisión quirúrgica, como se recuerdan las cosas que parten una vida en dos.
Ciudad industrial.
Lluvia constante.
Un edificio sin nombre.
Había recibido la instrucción directa: neutralizar el objetivo secundario.
Colateral aceptable.
Daño estratégico necesario.
Nada nuevo.
Hasta que vio el objetivo.
No era un líder.
No era un rival armado.
Era un laboratorio.
Con personas dentro.
Con niños de