El eco de los pasos resonaba en el salón principal de la fortaleza cuando Mikhail llamó a Dante a un lado. Con un gesto solemne, alzó su copa medio vacía y lo miró directamente a los ojos.
—Hermano —dijo en voz baja, cuidando que solo él lo escuchara—, la boda fue un acontecimiento grandioso, pero no podemos dejar que las brasas de ese fuego se apaguen tan rápido. Esta unión no solo es personal… es política. Creo que debemos invitar a las organizaciones a una pequeña celebración aquí, en la for