Cuando tengo a Mariano delante de mí, siento cómo las ganas de golpearlo me venían, pero tenía que controlarme por Samuel.
- ¿Dónde está Samuel? - preguntó seca, mientras me suelto de su agarre.
- Está con Flor, Ramón.
- Sí, señor.
- Dile a Flor que baje a mi hijo - el joven asiente y nos deja solos.
- No puedo creer que esté aquí conmigo - se acerca a mí y levanta su mano para acariciar mi mejilla, pero se percata del anillo que tengo en la mano y su semblante cambia.
- ¡Quítate eso! - miro mi