Me encuentro sentada en el suelo al lado de la cunita de mi bebé, mientras tomo en mis manos la ropita de mi Samuel... mi pequeño Samuel. Ya van dos días desde que nos enteramos de tu secuestro y aún no sabemos nada. Pego a mi pecho su trajecito mientras varias lágrimas empiezan a correr.
- ¿Dónde estás, mi pequeño? - sollozo con fuerza, sintiendo como todo dentro de mí se rompe en mil pedazos. Me pego de su cobijita, de sus medias, de todo lo que me recuerde a él y ahí es cuando más empiezo a s