Llevo aproximadamente dos semanas encerrada en una habitación con solo una ventana que da al jardín. Cuando Mariano me trajo aquí, le rogué, le supliqué que me dejara ir, pero está empecinado conmigo y no está dispuesto a soltarme. Todos los malditos días ruego para que Fede me encuentre, pero estoy consciente de que Mariano es un hombre peligroso, capaz de matar a Fede, y eso no lo podría soportar.
- Niña, aquí está su comida - entra Mirian, la señora que atiende la casa desde el primer momento