No puedo creer que Fede esté aquí conmigo.
- Fede, llévame contigo, te lo suplico.
- Lo haré, nena. Pronto estaremos juntos, pero tienes que ser paciente.
- No puedo, ya he sido muy paciente. No sabes por todo lo que me ha tocado pasar. Yo... - comienzo a llorar, y él me abraza para tranquilizarme.
- Nena, escucha, tienes que ser fuerte. Pronto te sacaré de aquí.
- Fede, Mariano es un hombre peligroso. Te puede hacer algo.
- Yo también me vuelvo una persona peligrosa cuando se meten con lo que m