La primera luz del amanecer se filtró por la ventana de la habitación del hospital.
Camila apenas había podido dormir.
Cada vez que cerraba los ojos, imaginaba el momento en que el resultado de la prueba de ADN llegara a manos de Julián. En su mente solo existían dos escenarios, y en ambos ella terminaba perdiendo.
Se incorporó lentamente para no despertar al bebé.
El pequeño descansaba tranquilo, ajeno al conflicto que lo rodeaba.
Lo contempló durante varios minutos.
—Ojalá algún día puedas pe