Las obras de la segunda fundación avanzaban con rapidez.
Cada semana, nuevos muros se levantaban y las aulas comenzaban a tomar forma. Los vecinos pasaban diariamente por el lugar para observar el progreso, y los niños preguntaban con entusiasmo cuánto faltaba para poder entrar.
Julián se había acostumbrado a recorrer la construcción todas las mañanas antes de dirigirse a la empresa. Para él, aquel proyecto ya no era una obligación, sino una parte esencial de su vida.
Aquella mañana, mientras c