El tiempo avanzaba sin detenerse.
La segunda fundación estaba cada vez más cerca de convertirse en una realidad. Los trabajos de construcción habían entrado en la etapa final. Los pintores daban los últimos retoques a las paredes, los electricistas comprobaban que todo funcionara correctamente y los carpinteros terminaban de instalar las estanterías de la gran biblioteca.
Julián caminaba lentamente por los pasillos del edificio junto a Laura.
—Hace unos meses aquí solo había un terreno vacío —c