La propuesta de abrir una segunda fundación no dejó de dar vueltas en la cabeza de Julián durante los días siguientes.
Aunque su corazón le decía que aceptara sin dudar, su lado más responsable le recordaba que un proyecto de esa magnitud requería tiempo, dedicación y un gran compromiso. No quería asumir una responsabilidad que después no pudiera cumplir como los niños merecían.
Aquella mañana llegó temprano a la empresa.
Desde la ventana de su oficina observó el movimiento de la ciudad mientra