Dejé caer la servilleta mientras salía de la habitación, cerrando la puerta tras de mí. Si las mujeres eran inteligentes, ya se habían ido. Caminé por el pasillo y vi a Akim de pie en la entrada de la cocina. Su mirada se fijó en la sangre que cubría mi ropa y mis manos. Le hice un gesto con la cabeza y él me lo devolvió.
Salí del restaurante y me dirigí a Galilea . Moy svet.
Mi luz.
******
Galilea
Vi la sangre en las manos y la ropa de Lugoi, la olí llenando el interior del auto mientras no de