capitulo 28

Dejé caer la servilleta mientras salía de la habitación, cerrando la puerta tras de mí. Si las mujeres eran inteligentes, ya se habían ido. Caminé por el pasillo y vi a Akim de pie en la entrada de la cocina. Su mirada se fijó en la sangre que cubría mi ropa y mis manos. Le hice un gesto con la cabeza y él me lo devolvió.

Salí del restaurante y me dirigí a Galilea . Moy svet.

Mi luz.

******

Galilea

Vi la sangre en las manos y la ropa de Lugoi, la olí llenando el interior del auto mientras no de
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