Despierto con una tremenda sensación de soledad, como si algo me faltara, y así es. Santiago no se encuentra a mi lado.
—¿Dónde estará? —me pregunto. Veo que hay una nota en la mesita donde dice que salió temprano a la universidad, así que decido levantarme y darme una ducha, porque yo también tengo clase.
Llego a la universidad y veo a Lucy que corre hacia mí con su pantalón bien ajustado.
—¡Hola, amiga! —la saludo de manera formal.
—Oye, ¿qué le pasó a tu maridito? —me dice, y yo la miro sin e