Observamos a la señora María bastante alterada al enterarse de que su hijo había denunciado a su otro hijo.
—Santiago, dime qué es mentira —dice su madre, suplicante.
—No, madre, Julián se pasó, es hora de que alguien le ponga un freno porque ustedes no pudieron.
En ese momento entra el señor Lorenzo, quien nos ve a todos confundidos.
—Hijo, es tu hermano, además ustedes están bien —¿Qué? ¿Acaso no se dio cuenta de dónde estamos?
—¿ESTO TE PARECE ESTAR BIEN? —Santiago señala el lugar, algo ofusc