Hospital Central - Sala de Emergencias
Las puertas de la ambulancia se abrieron de golpe y los paramédicos bajaron la camilla a toda prisa.
—¡Necesitamos asistencia! —gritó uno de ellos mientras empujaban la camilla por los pasillos fríos del hospital.
Andrés corría a su lado, sujetando la manita de su hija.
—Papá está aquí, mi amor. Todo va a estar bien, ¿me escuchas?
Los ojos de la niña apenas se abrían. Su respiración era cada vez más débil.
Sandra lloraba sin control, apretando la bata de u