Después de una hora camila decidió bajar para tomar el té con isabela pero al bajar se encontró con sandra.
Sandra la miró con furia contenida, cruzando los brazos mientras una sonrisa amarga se formaba en sus labios.
—Por fin se te ve la cara, niña —dijo con tono burlón.
Camila la miró con confusión, sin entender el motivo de su hostilidad.
—Estaba ocupada —respondió con calma—. ¿Sabes dónde está la señora Isabela?
Sandra soltó una carcajada seca y sarcástica antes de responder:
—¿Acaso me ves