Al día siguiente, Alejandro despertó y giró la cabeza hacia Camila, quien dormía plácidamente a su lado. Su respiración era tranquila, su rostro relajado, y su piel aún conservaba el calor de la noche anterior. Instintivamente, Alejandro levantó la sábana y la observó de nuevo. Una sonrisa se dibujó en sus labios al recordar cada momento compartido.
"No sabía que eras virgen..." pensó, contemplándola. "Espero no haber cometido un error contigo, mujer."
Camila se movió ligeramente y abrió los oj