Alejandro terminaba su café cuando su teléfono sonó, mostrando el nombre de Ricardo en la pantalla. Respondió de inmediato con tono profesional, aunque manteniendo su compostura relajada.
—¿Qué pasa, Ricardo? —preguntó mientras se levantaba de la mesa y caminaba hacia una esquina del comedor.
—Ya está todo listo con las invitaciones. Todo se imprimió como lo pediste, y las entregas están programadas para mañana. Solo falta algo... —respondió Ricardo con voz eficiente.
—¿Qué es?
—Tus fotos con C