Capítulo 337 Es el paciente 227....
El grito de Camila atravesó el altavoz con una fuerza desgarradora: —¡No lo golpeen!
Todos en la sala quedaron petrificados. El corazón de Andrés pareció detenerse por un segundo eterno. El aire se volvió a espeso, como si el miedo se materializara en las paredes del lugar. La voz de un hombre, seca y cruel, se escuchó al otro lado de la línea.
—No volverán a verlos nunca más.
Y entonces, silencio. El teléfono cayó de las manos de Andrés como si pesara una tonelada.
—¡ALEJANDROOOOO! —gritó Isab