Adrien tragó horrible, tomó la taza de café entre sus manos y bebió un sorbo antes de continuar.
-Si. Apenas vi lo que le hicieron a Camila, supe que era una locura. Fue entonces cuando llamé a mi padre. Le pedí que buscara al médico y que preparara el helicóptero. Esa misma noche la sacamos del hospital. No sabíamos si lograríamos sobrevivir, pero era la única oportunidad que teníamos.
Alejandro lo miraba fijamente, con un odio silencioso en sus ojos oscuros.
—Yo pensé que la había perdido...