Y Alejandro, aunque herido, no pensaba rendirse tan fácilmente.
Se acercó a Camila una vez más, ignorando la presencia de Adrien e Irma, centrando toda su atención en ella, en esa mujer que tanto había amado… y que ahora no lo recordaba.
—¿Te gustaría volver a tu casa? —preguntó con voz suave—. Me refiero a tu verdadero hogar… con tu madre y tu hermana.
Camila lo miró, cargando un poco la cabeza, confundida.
—Con mi madre… y mi hermana? —repitió en voz baja—. ¿Tú las conoces? Yo solo he hablado