Había pasado un mes desde que Camila asumiera su nuevo rol como dueña del restaurante. Todo marchaba con aparente normalidad. La clientela aumentaba, las finanzas comenzaban a estabilizarse y su presencia en los medios como empresaria joven y visionaria no paraba de crecer. Sin embargo, pese al éxito y la admiración que recibía, una extraña sensación comenzaba a instalarse en su pecho. Era una inquietud que crecía día tras día, silenciosa, persistente… casi insoportable.
Esa mañana, el sol entr