La noche en la ciudad vibraba con una calma serena. Las luces de los edificios se reflejan en los cristales de los rascacielos como constelaciones urbanas. Alejandro conducía por una de las avenidas principales, con la mirada fija al frente y una expresión pensativa. Irma, sentada a su lado, observaba con curiosidad el camino sin decir nada, sintiendo que aquella salida no era casual.
— ¿Vamos a algún lugar especial? —preguntó ella suavemente, rompiendo el silencio.
Alejandro la miró de reojo y