La traición y la venganza
Alvaro estaba sentado en su oficina, rodeado de una penumbra que apenas era rota por la luz de su escritorio. Entre sus dedos giraba un vaso de whisky, el líquido ambarino reflejando su mirada oscura y cargada de frustración. La tensión en la habitación era densa, casi asfixiante, cuando la puerta se abrió de golpe y uno de sus hombres entró apresurado. Su respiración era agitada; sus ropas estaban manchadas de sangre y sudor.
—¿Qué sucede? —preguntó Álvaro, su voz gra