—Dame otro trago doble —dijo Alejandro al barman, sin quitar la mirada de su vaso, sus pensamientos girando en un torbellino.
Ricardo lo observó con atención y suspiró.
—Alejandro, toma las cosas con calma, amigo. Lo mejor es ignorar cada indirecta que Andrés te lanza. Está claro que lo único que busca es sacarte de tus casillas, hacerte perder el control.
Alejandro apretó la mandíbula y exhaló lentamente.
—Lo sé, Ricardo, pero no puedo evitarlo. Andrés no se conformará hasta conseguir lo que q