El aire dentro del quirófano era denso, cargado de tensión y de la urgencia de salvar una vida. La iluminación blanca y potente reflejaba la gravedad de la situación. Sobre la camilla, Camila yacía inconsciente, su cuerpo inmóvil y pálido contrastaba con el rojo vibrante de la sangre que se deslizaba lentamente por la sábana quirúrgica. El sonido de los monitores cardíacos resonaba en la sala, cada pitido marcando un latido de esperanza o una amenaza de pérdida.
—¡Necesito más succión aquí! —or