Alejandro salió de la habitación con el ceño fruncido, frotándose la nuca con cansancio. Al levantar la mirada, vio a su madre conversando con Andrés en el pasillo.
Isabela y Andrés voltearon al verlo acercarse.
—¿Cómo está Margaret? —preguntó Isabela con preocupación.
Alejandro suspiró, cruzándose de brazos.
—Está dormida. El médico dice que hay que mantenerla en observación por si hay alguna complicación.
Isabella asintió con alivio.
—Eso es lo mejor. Lo importante es que tanto ella como el