Alejandro llegó al hospital pocos minutos después de la ambulancia. Apenas estacionó el auto, salió apresurado y entró por las puertas de emergencia. Su mirada se movió de un lado a otro hasta encontrar a su madre de pie, con el rostro tenso.
—Mamá, ¿qué pasó? —preguntó, acercándose a ella.
Isabela lo miró con preocupación.
—Margaret empezó a tener contracciones apenas llegó. La están atendiendo ahora mismo.
Alejandro frunció el ceño. No podía ser. Aún faltaba tiempo para el parto.
—¿Y el bebé?