mañana siguiente, el sonido de la alarma despertó a Alejandro.
Por unos segundos no supo dónde estaba. Luego recordó todo lo sucedido y abrió los ojos de golpe.
Miró a su lado y vio a Thiago durmiendo profundamente.
Fue entonces cuando se dio cuenta de que se había quedado dormido junto al pequeño y no había regresado al hospital como tenía pensado.
Se levantó con cuidado para no despertarlo y salió de la habitación.
En el comedor encontró a Candy preparando el desayuno.
—Buenos días —saludó el