A la mañana siguiente, Miranda despertó con una sonrisa en el rostro.
Hacía mucho tiempo que no se sentía tan tranquila. Por primera vez en meses, podía pensar en el futuro sin que el miedo o las preocupaciones ocuparan su mente.
Al abrir los ojos, encontró a Alejandro observándola.
—Buenos días, futura señora Villarreal —dijo él con una sonrisa.
Miranda soltó una pequeña risa.
—Todavía falta un mes para eso.
—Para mí ya eres mi esposa desde hace mucho tiempo.
Miranda sintió cómo sus mejillas s