Volteamos los tres al mismo tiempo.
Yolanda está junto al cajón, levantando el collar entre los dedos, dejándolo colgar despacio, disfrutando el espectáculo.
El famoso tesoro de Rebeca ….. El collar “heredado de su madre” , mas parecia una baratija de supermercado hecho pasar por algo valioso
Esta se lleva la mano a la boca, como si de verdad no pudiera creerlo, y luego levanta la mirada hacia el, con los ojos llenos de lágrimas.
—¿Lo ves? —lo mira llorosa—, te lo dije, Martín, te juro que no quería creerlo, pero… míralo, estaba en su cajón, ella me lo robó.
Sentí un vacío, pero no dejé de mirarlo. Quería ver algo diferente, una oportunidad... Pero solo encontré decepción y un cansancio que se notaba demasiado.… y, por supuesto, Rebeca aprovecha.
—Yo entiendo que me tenga envidia… —dice, sin mirarme—, no debe ser fácil para ella, con todo lo que ha pasado, con todo lo que perdió, con todo lo que tú le diste…
Se limpia las lágrimas, respira hondo, sigue.
—Pero llegar a esto… robar, men