Yolanda se queda helada, abre los ojos de par en par.
—Señor, por favor… —da un paso hacia él—, fue un error, no va a volver a pasar, se lo juro, déme otra oportunidad, no me voy a meter más con ella, no voy a hacer nada, solo déjeme quedarme, por favor
Martín niega con la cabeza, la mirada dura.
—Te metiste con mi esposa y con mi casa —corta—, intentaste hacerme creer algo que no era, no hay nada más que hablar
Rebeca se tensa entera , no esperaba nada como esto
—Martín… —intercede—, Yolanda lleva años con nosotros, siempre ha sido leal, cometió un error, pero no es mala persona, tú sabes cómo ha estado conmigo todo este tiempo
Él ni siquiera le devuelve la mirada.
—Dije que está despedida
Podría quedarme callada y dejar que se vaya, podría disfrutar, pero necesito esto..
—Martín… —intervengo, más suave—, no hace falta llegar tan lejos
Los tres me miran, cada uno con un tipo distinto de sorpresa.
—Es la única persona leal que tiene Rebeca —continúo—, y ya dijo que no lo va a volver a