A la mañana siguiente el desayuno parecía normal ….pero el ambiente estaba denso, los niños sentados frente a mí, callados, más ocupados en mirarme con fastidio que en comer….Nicolás empujando el huevo con el tenedor, Catalina revisando la lonchera solo por tener algo que hacer, los dos molestos conmigo sin entender nada.
Martín estaba en la cabecera, serio, con esa cara cansada que se le había vuelto rutina, y Rebeca, por otro lado, tenía una calma rara….
— Ayer a donde fuiste?… —le pregunto d