—Hablemos de negocios —respondió—. Acompáñame.
Se giró y se alejó con Mónica.
Martín me miró, asentí apenas y se fue con ellos.
Solo quedamos Camila, George y yo.
Camila apoyó una mano en el hombro de su hermano.
—Voy al balcón con Mel —dijo—. Vuelve con tus amigos.
George asintió
—Compórtate —le dijo, medio en broma
El se fue y Camila me tomó del brazo.
—Ven —dijo.
Llegamos al balcón y el ruido de la fiesta se quedó abajo, como si por fin alguien hubiera bajado el volumen del mundo.
Camila me o