Soltó una risa corta.
—¿De qué hablas?
—Le di la orden de que se bajara la falda —dije como si fuera un chisme cualquiera—, y no lo hizo… al contrario, se la subió, y como a Martín le encanta cómo deja su estudio, ahora entra más seguido a “limpiar”… para llamar su atención… y vaya que lo está logrando…
En ese momento, como si el universo hubiera entendido el guion, la puerta de la oficina de Martín se abrió y las dos miramos hacia abajo al mismo tiempo.
La mocosa salió.
La falda estab