Entré a mi habitación con una ligereza rara, casi dulce, cerré la puerta y me dejé caer sobre la cama… ahora faltan dos, dos más y el círculo de Rebeca empieza a desmoronarse, Claudio ya me dijo que sus hombres están listos y esperando, así que debo actuar ya, no puedo seguir perdiendo tiempo.
Estaba ordenando en la cabeza qué hacer con las otras dos cuando otra vez los gritos subieron desde abajo… distintos… de pelea.
Salí al pasillo rápido, pero caminé lento los últimos pasos hasta el balc