(Narra Basima)
Volvemos a la realidad apenas sentimos la corriente en nuestros pies: Jasman, los bandidos, la necesidad de no levantar sospechas. El río es un refugio breve, un instante robado, y sé que no podemos quedarnos.
Leonardo parece percibirlo también. Sus manos todavía me sostienen, pero en su expresión: hay una mezcla de ansiedad y preocupación. Sus ojos buscan la salida, pretenden adivinar las sombras que se mueven en los túneles más lejanos.
—Tenemos que irnos —Su voz es firme