(Narra Basima)
Leonardo parece otro hombre. No es el que conocí y tampoco del que me enamoré. ¿Qué esperaba? Solo una tonta cree que un secuestrador puede convertirse en príncipe azul.
Cinco bandidos se acercan a mí en cuanto Seth y Leonardo se alejan. Cada uno de ellos percibe mi miedo antes de que yo hable. Susurran entre sí, intercambian miradas de burla o se ríen abiertamente, sin esconder la malicia de sus ojos.
Gustavo permanece atrás, imperturbable, vigilando, controlando la situa