Y por un instante, casi lo logra.
(Narrador omnisciente)
Jasman duerme profundamente, con la cabeza apoyada sobre una pila de ropa vieja que funciona como una almohada. La manta apenas lo cubre, pero es suficiente para mantenerlo abrigado. Cada respiración suya llena la cueva de un ritmo constante, un latido lento que se mezcla con el silencio. Basima lo observa desde un rincón, inclinada hacia adelante sin darse cuenta, fascinada por la paz que lo rodea.
—No debió ver eso… —apenas susurra mientras sus dedos juegan de manera