Alexein entró al lugar siguiendo a la castaña de cerca.
Escuchaba los cuchicheos mal disimulados de algunas del personal de limpieza del colegio e incluso de algunas maestras, cuyas miradas denotaban el interés que su presencia provocaba.
No le molestaba, por el contrario, su ego se sentía agradecido de tan soberbios cumplidos, más al ver como algunos hombres posaban su mirada en la de ojos pardos, no pudo evitar que una súbita sensación de molestia empezara a surgir en su interior.
Aceleró el