Ya nada era igual. Con el paso de los días, sostener el peso de aquel matrimonio se volvía más difícil. Cada decepción se acumulaba sobre la anterior hasta formar una carga que, tiempo atrás, habría sido imposible soportar. Sin embargo, el dolor también tenía una extraña manera de transformar a las personas. Lo que no lograba destruirlas terminaba fortaleciéndolas, y eso era precisamente lo que comenzaba a suceder en el corazón de Adelaide.
Amaba a Marco con toda el alma. Ese sentimiento no hab