La mansión Prieto, ubicada en las afueras de Florencia, resplandecía bajo la noche italiana. Las luces doradas iluminaban los jardines perfectamente cuidados, mientras un cuarteto de músicos interpretaba melodías suaves que se mezclaban con el murmullo elegante de las conversaciones y el delicado tintinear de las copas de cristal. Las mesas, adornadas con fina cristalería, arreglos de flores blancas y detalles de plata cuidadosamente colocados, reflejaban el poder, la tradición y la riqueza de una de las familias más respetadas de Italia. Aquella no era una boda cualquiera; era la unión de Marco Prieto, heredero de un imperio empresarial construido durante generaciones, con Adelaide Valdés, una joven que despertaba tanta curiosidad como dudas entre los invitados. Empresarios reconocidos, familias aristocráticas y figuras influyentes de la alta sociedad italiana habían llegado para presenciar el momento en que Marco uniría su apellido con el de una mujer que, para muchos, seguía siendo
Ler mais