Cuando el auto de Alastor se perdió en la distancia, Iva apretó a Anna contra ella y la guio al interior de la casa de vuelta a la sala de estar.
–Muéstrame que más fue lo que te regalaron mi niña –pidió Iva antes de sentarse en un alargado sillón
–Mira, esta me la regaló él –dijo Anna mostrándole la pulsera en su muñeca –¿Verdad que es preciosa? –preguntó con voz soñadora
–Lo es, es muy hermosa –dijo Iva sujetando su muñeca con suavidad –Pequeña ¿Alguna vez Dante te contó por qué su manada s