Capítulo 42. Calamidad azul verdoso.
Gavrel.
El rostro descompuesto de la mujer que me voltea a ver me lleva a buscar una manera de cerrarle la boca. Nada que salga de ahí será fácil de contener.
Y claramente no tendrá coherencia para nadie.
—¡Ay por el rendentor, tu salvador y el mío! —exclama Arleth con lentitud con los labios impregnados de destellos rosas. —Pellizcame.
—¿Que? —hago mala cara en su dirección al dejar de ver a mi padre, por un momento.
—Que me pellizques —cree que habla lo suficientemente bajo para no ser escuc