C33: Los celos.
Como muchos objetos se habían mudado de lugar debido a la investigación, Samira estaba ayudando a acomodarlo todo en su sitio, en lo que Angelo, de repente, se aproximó a ella sosteniendo un ramo de rosas en sus brazos.
—Señorita —pronunció y Samira dejó de lado lo que estaba haciendo para acercarse a él. Angelo era la única persona que sentía que la apoyaba, por esa razón lo respetaba profundamente.
—Hola, Angelo. ¿Cómo estás? ¿Cómo va la limpieza en el jardín? ¿Necesitas mi ayuda? —preguntó e