El murmullo constante de la cafetería envolvía el espacio con una calma engañosa. No era un lugar especialmente lujoso, pero tenía ese aire cuidado que atraía a gente que sabía lo que hacía con su tiempo… y con su dinero. Luz natural entrando por los ventanales, mesas de madera clara, el aroma del café recién hecho flotando en el ambiente. Todo demasiado tranquilo para lo que realmente se estaba diciendo en esa mesa.
Francesca no bajaba la voz, ni lo intentaba.
—No, es que de verdad no lo pued