12. Dormitorio compartido, paciencia inexistente
[Meivi ]
Había trabajado desde casa porque los buitres de la prensa seguían apostados frente a la empresa, esperando que yo saliera como si fuera un animal de exhibición. No tenía energía para eso. Bastante tenía con una nueva clienta que confundía “exigente” con “imposible” y me había hecho rehacer los diseños tres veces sin una razón clara.
Cuando cerré el portátil, lo único que quise fue silencio. Y vino.
Me serví una copa generosa, sin culpa. Si algo había aprendido últimamente era que neg