El día había amanecido despejado, con un cielo tan azul que parecía una burla para los nervios que se escondían detrás de las paredes del gran hotel El Mirador de Madrid, el lugar elegido para la boda más esperada del año.
Durante semanas, los medios habían seguido cada detalle: el vestido, la lista de invitados, los arreglos florales, los rumores. Todo.
Y por fin, después de tanto protocolo, llegó el día en que Meivi Villaseñor se convertiría oficialmente en la señora Moreau.
La habitació