Capítulo LI
Greta
—¡Malditos! ¿Cómo se atrevieron a verme la cara de estúpida? —mi voz tiembla, entre rabia y decepción—. Todo este tiempo… jugando conmigo. Me vieron la cara y yo, confiando en ellos. ¿Desde cuándo habrán sido amantes?
Tomo un cigarro del estuche de cristal, lo enciendo con calma. La primera bocanada me quema la garganta, pero no me importa. Cruzo los brazos, el ceño fruncido, la mirada fija en la nada. Cada soplo de humo me ayuda a no gritar.
El humo se mezcla con el olor de l