Capítulo CXXI
Maximiliano
Llegamos a su casa. En cuanto entramos, el olor a limpio invade mis fosas nasales. Todo está impecable. Es una casa muy bonita y grande; el jardín, enorme.
Nos dirigimos a la sala en silencio.
Me dejo caer en el sillón. Estoy cabizbajo. Todo esto me está quebrando por dentro. Mi hermanita no deja de sufrir y yo no puedo hacer nada para evitarlo.
Me recargo en el respaldo, suelto un largo suspiro y cierro los ojos, intentando sostenerme… aunque por dentro siento que alg