Capítulo CXXII
Greta
Después de dispararle a ese desgraciado, veo a Óscar retorciéndose en el suelo.
Clarissa ya no está.
Gruño, furiosa.
—¡Idiota! ¿Cómo fue que dejaste escapar a esa estúpida?
No hay tiempo para explicaciones.
Aprieto los dientes y miro hacia la salida.
—Tenemos que irnos de aquí. Ahora. Vámonos.
Subimos al carro y Óscar arranca a toda velocidad.
Llegamos al cuchitril en el que tengo que vivir por culpa de esos bastardos.
Ahí me encuentro con los hombres que estaban con el imb